Misión
Diseñar y organizar experiencias educativas donde las personas aprendan a expresarse, escuchar, argumentar, investigar, conversar, resolver conflictos y liderar.
Misión / EN PROFUNDIDAD
La educación también se mide en cómo vivimos.
Nuestra misión es precisamente esa: ayudar en los objetivos de desarrollo de la comprensión lectora, la solución de problemas y el pensamiento lógico-matemático. Pero también tener como punto principal la autoconfianza, la creación de criterio propio, la relación con los demás y la comprensión de la educación como herramienta para el desarrollo integral y la vida en sociedad.
La OCDE nos dice, otro año más, que tomemos como referente el "esfuerzo duro" de los asiáticos. Si solo miramos las notas, desde luego que debemos fijarnos en ellos. Pero, ¿son las notas lo único que nos importa? Evidentemente no. Saber el teorema de Pitágoras es importante, claro, pero también lo es que nuestros hijos aprendan a relacionarse de forma sana con sus compañeros. Saber hacer análisis sintácticos es importante, pero también lo es que no salgan al mundo laboral sintiendo que son una mierda. Saberse la tabla periódica quizá les sirva algún día; no tener un ataque de ansiedad antes de cada examen les va a servir seguro, toda la vida.
¿Y cómo van los asiáticos en todo eso? ¿Y los españoles? Pues curiosamente la escala se invierte. Nadie lo sabe porque nadie lo publica, pero PISA tiene una sección entera dedicada a la autoestima de nuestros hijos, a si se sienten solos, a si sufren bullying en la escuela. ¿Sabéis cuál es el segundo país con menos bullying? Exacto: el nuestro. ¿Y dónde dicen los niños sentirse menos solos? Primero Holanda; segundo, España, con solo un 9%. Os dejo el gráfico en los comentarios, para que flipeis con algo que nadie sabe. Estoy seguro de que si preguntas a unos padres qué quieren para su hijo, casi todos te dirán que lo primero es que sepa relacionarse bien con los demás. Aprobar exámenes viene después. Y resulta que en eso somos pioneros.
El contraste con el sistema asiático es brutal. Mientras escribía un capítulo de mi libro a este tema hablé con estudiantes de habla hispana que se habían mudado a China a terminar sus estudios. Todos me decían lo mismo: el sistema chino es demasiado duro. A algunos les recordaba a cómo educaban a nuestros padres hace cincuenta años. Una chica me dijo que fue la peor experiencia de su vida. Los datos de PISA avalan esa impresión. Los alumnos asiáticos son los que menos compañerismo sienten hacia sus compañeros, los que más perciben que hay demasiada competitividad y los que más notan que se les compara continuamente con "los mejores de la clase". Sacan buenas notas, sí, pero a costa de erosionar su amor propio y todos los demás ámbitos de su vida.
¿Y qué consecuencias tiene eso? Muchas, y casi todas malas, excepto quizás, que sacan buenas notas. Las psicológicas son las más evidentes: si el sistema te enseña que tu valía es tu nota, te pasarás la vida creyendo que solo vales si destacas, sentirás una envidia y una competitividad enfermiza hacia quien es mejor que tú, y desarrollarás un miedo paralizante al juicio de los demás. Pero hay otras menos evidentes. Los países asiáticos tienen un problema serio de iniciativa y de emprendimiento. Lo recogen muchos índices y lo sabe cualquiera que haya vivido allí. Un sistema que compara sin descanso y que mina la autoestima de los estudiantes acaba produciendo gente que saca muy buenas notas, sí, pero que a la hora de la verdad no se atreve a hablar en público, ni a dar su opinión, ni a intentar emprender por si sale mal. Han aprendido que equivocarte dice algo sobre tu valía, en lugar de ver los fallos como una parte natural del aprendizaje. Y eso, además de marcar su personalidad, se acaba pagando en la economía del país.
¿Por qué cuento todo esto? Porque las notas de nuestros hijos importan, sí, pero todo lo demás también. Y si solo medimos las notas, y solo abrimos titulares con la mitad de la historia, acabaremos convirtiendo esa mitad en lo único que premiamos en nuestras escuelas, a costa de todo lo demás. Tengamos un debate serio sobre el tema, desde luego, pero por favor, hagámoslo con todos los datos sobre la mesa.
